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Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)


El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es uno de los diagnósticos más conocidos de la infancia, pero también es frecuente en la adolescencia y la adultez. Se trata de un patrón sostenido de dificultades para mantener la atención, de exceso de actividad o de impulsividad, que va más allá de lo esperable para la edad y afecta la vida diaria.

Neurodesarrollo Inicio en la infancia Varios contextos

Definición
El TDAH pertenece a los trastornos del neurodesarrollo: sus manifestaciones aparecen temprano, en las etapas de crecimiento, y tienden a mantenerse en el tiempo. No es falta de voluntad ni mala crianza.

Las dos grandes dimensiones

El diagnóstico se organiza alrededor de dos grupos de manifestaciones. Una persona puede presentar uno de ellos o ambos.

Inatención

Tiene que ver con la dificultad para sostener, organizar y completar tareas. Suele verse así:

  • Se distrae con facilidad ante estímulos del entorno.
  • Comete descuidos al hacer tareas o revisar detalles.
  • Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
  • Le cuesta organizar actividades, materiales y el uso del tiempo.
  • Evita o pospone tareas que exigen esfuerzo mental sostenido.
  • Pierde objetos necesarios y olvida actividades cotidianas.

Hiperactividad e impulsividad

Se relaciona con el exceso de movimiento y la dificultad para frenar la respuesta inmediata:

  • Mueve manos o pies, o se remueve en el asiento.
  • Se levanta o se mueve cuando se espera que permanezca sentado.
  • Habla en exceso o interrumpe a los demás.
  • Le cuesta esperar su turno.
  • En la adultez, la hiperactividad suele sentirse más como inquietud interna que como correr o trepar.

Recordar
No basta con que existan estas conductas: deben ser persistentes, más intensas de lo esperado para la edad y causar un deterioro claro en la escuela, el trabajo o la vida social.

Qué se necesita para diagnosticarlo

De forma resumida, los criterios piden que se cumplan estas condiciones a la vez:

  1. Un número suficiente de manifestaciones en inatención, en hiperactividad-impulsividad, o en ambas.
  2. Que se mantengan durante al menos seis meses.
  3. Que algunas hayan estado presentes antes de la adolescencia (en torno a los 12 años).
  4. Que aparezcan en dos o más contextos, por ejemplo en casa y en la escuela.
  5. Que interfieran de forma evidente con el funcionamiento social, académico o laboral.
  6. Que no se expliquen mejor por otro trastorno mental.

Concepto clave
Para adolescentes mayores y adultos se exige un número algo menor de manifestaciones que en la infancia, porque con la edad el cuadro cambia y se vuelve menos visible. Conviene consultar el umbral exacto en el manual.

Presentaciones y gravedad

PresentaciónQué predomina
CombinadaInatención e hiperactividad-impulsividad a la vez
Predominantemente inatentaDificultades de atención y organización, con poca hiperactividad
Predominantemente hiperactiva-impulsivaExceso de movimiento e impulsividad, con menos inatención

Además, el clínico indica la gravedad actual (leve, moderada o grave) y puede registrar si hay remisión parcial, cuando antes se cumplían todos los criterios y ahora ya no.

Un ejemplo clínico breve

Caso
Mateo, de 9 años, es descrito por su maestra como "inteligente pero disperso". Pierde el material escolar, no termina las tareas y se levanta con frecuencia del pupitre. En casa, sus padres cuentan que olvida las instrucciones y que las rutinas de la mañana terminan en conflicto. Las dificultades llevan más de un año y aparecen en ambos entornos.

Condiciones que suelen acompañarlo

El TDAH rara vez aparece solo. En la evaluación conviene explorar:

  • Trastornos de aprendizaje, como dificultades de lectura o escritura.
  • Trastornos de ansiedad y del estado de ánimo.
  • Conductas oposicionistas o problemas de conducta.
  • Trastorno del espectro autista, que actualmente puede diagnosticarse junto al TDAH.
  • En adultos, consumo de sustancias.

Qué más podría explicar lo que vemos

Antes de concluir que es TDAH, el diagnóstico diferencial pide considerar otras causas de distracción o inquietud:

  • Ansiedad o depresión, que pueden afectar la concentración.
  • Dificultades de aprendizaje o del lenguaje no detectadas.
  • Problemas de sueño, visión o audición.
  • Efecto de medicamentos o sustancias.
  • Entornos poco adecuados a la edad o la etapa del desarrollo.
  • Estrés, trauma o circunstancias familiares difíciles.

Reflexión
Si un niño se mueve mucho en un aula con 35 estudiantes y clases largas sin pausas, ¿qué parte es del niño y qué parte del entorno? La evaluación pide mirar los dos lados.

Claves para la práctica clínica

  • Reunir información de varias fuentes: familia, escuela, el propio paciente y escalas validadas.
  • Explorar la historia del desarrollo, para confirmar el inicio temprano.
  • Pensar en el TDAH también en mujeres y adultos, donde con frecuencia pasa desapercibido o se diagnostica tarde.
  • Valorar el impacto funcional, no solo la cantidad de manifestaciones.

Alerta
Ante impulsividad marcada, desesperanza, consumo de sustancias o ideas de hacerse daño, la prioridad es evaluar el riesgo y derivar de inmediato a servicios especializados.


Este artículo es un resumen educativo redactado con palabras propias, basado en los criterios del DSM-5-TR (Asociación Estadounidense de Psiquiatría). No sustituye al manual ni a la evaluación de un profesional de la salud mental. Para los criterios exactos, consulta la fuente original.

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